Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mi clase caminando de
regreso a su casa. Se llamaba Pablo. Iba cargando todos sus libros y pensé: "¿Por
que se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? Debe ser un estudioso! Yo
ya tenia planes para todo el fin de semana: fiestas, y un partido de Fútbol con mis
amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.
Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él, cuando lo alcanzaron, le
tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo.
Vi que sus anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres
metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi
corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus anteojos.
Vi lágrimas en sus ojos. Le acerque a sus manos sus anteojos y le dije,
"¡esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto!".
Me miro y me dijo:
"¡Hola, gracias!" Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que
mostraban verdadera gratitud. Lo ayude con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le
pregunté por que no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una
escuela privada.
Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada.
Caminamos hasta casa. Lo ayudé con sus libros; parecía un buen chico. Le pregunté si
quería jugar al fútbol el sábado, conmigo y mis amigos, Y acepto. Estuvimos juntos todo
el fin de semana.
Mientras más conocíamos a Pablo, mejor nos caía, tanto a mí
como a mis amigos. Llego el lunes por la mañana y ahí estaba Pablo con aquella enorme
pila de libros de nuevo. Me pare y le dije: "Hola, vas a sacar. buenos músculos si
carga todos esos libros todos los días". Se rió y me dio la mitad para que le
ayudara.
Durante los siguientes cuatro años, Pablo y yo nos convertimos en los
mejores amigos. Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Pablo decidió ir a la
Universidad de Georgetown y yo iría a la de Duke. Sabía que siempre seríamos amigos,
que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con
una beca de fútbol. Pablo fue el orador de nuestra generación. Yo lo molestaba todo el
tiempo diciendole que estudiaba demasiado.
Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso. Yo
estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Pablo se veía realmente bien. Era uno de
esas personas que realmente se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había
mejorado en todos los aspectos y se veía bien con sus anteojos. ¡Tenia mas citas con
más chicas que yo y todas lo adoraban! Caramba! Algunas veces hasta me sentía
celoso...
Hoy era uno de esos días. Pude ver que él estaba nervioso por el
discurso, así que, le di una palmadita en la espalda y le dije: "Vas a ver que
estarás genial, amigo". Me miro con una de esas miradas (realmente de
agradecimiento) y me sonrió. "Gracias" me dijo. Limpio su garganta y comenzó
su discurso comenzando asi: "La Graduación es un buen momento para dar gracias a
todos aquellos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus
maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador, pero principalmente a tus amigos.
Yo estoy aquí para decirles a ustedes, que ser amigo de alguien es el mejor
regalo que podemos dar y recibir, y a propósito, les voy a contar una historia.
Yo miraba a mi amigo incrédulo, cuando comenzó a contar la historia
del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse.
Hablo de como limpió su armario y por que llevaba todos sus libros con él: Para que su
mamá no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me
sonreía. "Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo
irremediable".
Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico
contaba a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban y me
sonreían con esa misma sonrisa de gratitud.
Recién en ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:
"Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la
vida de otra persona, para bien o para mal.
Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros, para impactarnos de
alguna manera. Mira a Dios en los demás".
"Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen
problemas para recordar como volar"
Si tienes tiempo,................ dedícale 2 minutos a todos tus
amigos, ellos se lo merecen!!!! |