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La sublevacion de los Yaquis
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Eduardo
Quezada Los Angeles California 2002 |
Si piensa tomar "prestadas"
las imagenes o texto por favor tenga la cortesia de avisarme, o cuando
menos, recomiende
esta pagina. Gracias.
Eduardo Quezada |
sto ocurrio en Sonora Mexico
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El DIA 24 del mes de julio de 1899, se recibieron en México
noticias alarmantes de una nueva sublevación de indios yaquis. La
secretaria de guerra dispuso que se concentraran inmediatamente fuerzas
fe
derales en el pueblo de Torim para iniciar la campaña en contra de los
rebeldes.
El problema de las continuas sublevaciones de los Yaquis y Mayos se debió
en mayor parte a que eran despojados de sus tierras y alejados de su rió
sagrado Yaquimi buscando refugio en la serranía del Bacatete, de donde
era materialmente imposible sacarlos u obligarlos a presentar combate.
El 18 de enero de 1900, tuvo lugar en un punto llamado Mazocoba un
encuentro entre las fuerzas del Gobierno y los indios Yaquis, que comenzó
desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde con un saldo de
400 muertos y numerosos heridos, entre los que se encontraban Pablo Ruiz
alias Opodepe y mas de mil prisioneros, entre los cuales iban mujeres y
nov.
Los indómitos Yaquis tomando el ejemplo de los caudillos José Maria
Leiva "Cajeme"... (Sargento republicano que a las ordenes del
Gral. Ramón Corona concurrió el asedio de Querétaro en 1867. Reorganizo
los gobiernos de los ocho pueblos del Yaqui: Cocorit, Bacum, Vicam, Torim,
Potam, Rahun, Huirivis, y Beleb. Fusilado el 25 de abril en el pueblo de
Cocorit) ...Y
Juan
Maldonado "Tatebiate" (Murió peleando bravamente en combate el
10 de julio de 1901, hostilizaban en todas formas a los gobiernos local y
fe
deral.

Tatebiate
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Desigual y sangrienta fue la campana para someter a los
rebeldes Yaquis que no pedían más que les fueran devueltas sus
tierras y que las autoridades impuestas por el Gobierno fueran
retiradas.
Se usaron procedimientos crueles, como el hecho de haber reunido en
calidad de rehenes a infinidad de familias Yaquis y mayos para
ejercer presión moral sobre las tribus combatientes.
Se dieron casos en que los indios pre
fe
rían arrojarse a los afilados desfiladeros de la sierra, antes que
rendirse.
Oficialmente el Gobierno anuncio que se había logrado
rescatar en el combate de Mazocoba a un sacerdote y cuatro
religiosos que hacia tiempo estaban en poder de los indios.
Los prisioneros eran enviados a Yucatán y Quintana Roo a trabajar en las
grandes haciendas henequeneras y a los campos de chicle.
Los periódicos de la oposición censuraron acremente
la campana y leemos en un periódico de la época: "Los ahorcan
y fusilan en masa el Gobernador (Rafael Izabal) y el General y je
fe
de las armas (Luis E, Torres) que
dirigen la campana hace mucho tiempo". "Prueba convincente
de que nuestro gobierno no es salvaje y si excesivamente humanitario.
La gente sensata bien sabe de veinte anos a esta parte que la tal
guerra del Yaqui es un negocio del que solo los bribones pueden
hacer apologías".
El remedio que propone el periódico de marras para acabar con esta
guerra que parece interminable es este: "Depórtese a todos los
Yaquis para que ya no sean explotados -y por tanto exasperarlos
hasta hacerlos rebeldes- por los ricos de Sonora".
"Eso de deportar a los Yaquis explotados por los ricos de Sonora
para que los exploten los ricos de otra parte, es medida que dejaría
a los yaquis tan amolados como siempre o mas amolados todavía".
"Si de las haciendas de Sonora vana a dar los Yaquis por ejemplo a
las negreras de Yucatán, puede decirse que salieron de Guatemala
para entrar a Guatepeor".
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Familias yaquis conducidas entre
federales a un sitio alejado del Bacatete. |
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Datos históricos de la época
dicen: "Muchos Mexicanos hemos sido
testigos como a las altas horas de la noche llegaban a la ciudad de
México fuerzas del Gobierno que conducían in
fe
lices indios, mujeres desarrapadas, y niños famélicos, que dejaban
en los inmundos cuarteles para deportarlos al siguiente o siguientes
días al Valle Nacional, o a cualquiera otra e las mortí
fe
ras regiones del Sur de Veracruz y de Oaxaca o bien en grupos
numerosos encadenaban a los indómitos indios, deportándolos al
Territorio de Quintana Roo, con el animo mas bien de que aquella
región propicia a toda clase de fiebres, diezmara la altiva
raza. Por otra parte, la complexión robusta de esos hombres y su
clara inteligencia despertaban el calor de las luchas
reivindicadoras".
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Fotos de: Agustin Victor Casasola. |